Eliminado prematuramente del Miami Open, pero con el ánimo intacto, Carlos Alcaraz decidió cambiar la raqueta por la pala. El murciano aprovechó su estancia en la Florida para visitar el Centro de Convenciones de Miami Beach, sede del Premier Padel P1, y allí dejó claro que su competitividad no conoce fronteras.
Rodeado de leyendas como Arturo Coello y Agustín Tapia, Carlitos confesó su creciente adicción por el deporte de las paredes: «Últimamente también me he aficionado al pádel…», admitió ante Luigi Carraro, presidente de la FIP. Pero el momento cumbre llegó cuando el número 1 del tenis imaginó un escenario de fantasía que puso a vibrar a las redes sociales.
¿Sinner y Alcaraz invencibles?
Con la confianza que le dan sus siete Grand Slams, Alcaraz no dudó cuando le preguntaron cómo le iría ante los mejores del ranking de pádel. «¿Sinner y yo contra Coello y Tapia en pádel? Ganaríamos, sin duda», lanzó entre risas, firmando un desafío que, aunque jocoso, demuestra la fe ciega que le tiene a su «archienemigo» y amigo italiano.
La idea de ver a los dos jóvenes que dominan el tenis mundial compartiendo el 20×10 es el sueño húmedo de cualquier promotor deportivo. Según Carlitos, la potencia de Jannik y su propia agilidad serían suficientes para doblegar a los maestros del smash y la bandeja.
Dimitrov y Zverev: El «Dream Team» del Pádel
Pero Alcaraz no se detuvo ahí y se puso el traje de reclutador para el circuito de la pala. Al analizar quiénes del vestuario de la ATP tendrían futuro en el pádel, el murciano dio nombres propios con mucho sentido táctico. «Sin dudas, alguien con buen toque, por ejemplo Dimitrov. Pero también Zverev, quizás también por su altura, con sus remates», analizó.
Mientras el mundo del tenis espera su regreso triunfal a la arcilla, Carlitos se divierte «picando» a los profesionales de otras disciplinas. ¿Veremos algún día a la dupla Alcaraz-Sinner desafiando las leyes de la física en una cancha de pádel? Por ahora es solo un «voltaje» de post-torneo, pero conociendo la ambición del murciano, a Tapia y Coello les convendría no bajar la guardia.
Te invitamos a leer: El Hielo de Rybakina: Por qué la semifinal ante Sabalenka no es una «venganza»
