Ivanisevic y la anatomía de los elegidos: «¿Sinner? Es un tiburón que te devora»

Cuando Goran Ivanisevic habla, el circuito se detiene a escuchar. No solo por su servicio histórico o por haber llevado a Novak Djokovic a la estratosfera, sino porque entiende el tenis como un ecosistema de depredadores. En su última intervención con SportKlub, el croata ha dejado claro que la transición no es solo generacional, sino técnica y, sobre todo, mental.

Publicidad

Para Goran, el fenómeno de Jannik Sinner ha trascendido lo deportivo para convertirse en algo industrial. «Siempre comparo a Sinner con Novak, son parecidos, pero Jannik ahora tiene más potencia, un mejor motor, neumáticos, llantas… todo», afirmó con su particular estilo. Pero la frase que retumba en el vestuario es su definición del instinto del italiano: «Cuando te atrapa, muerde como un tiburón, te devora». Es la descripción de un tenis asfixiante que no deja espacio para el error.

Alcaraz: La sonrisa que esconde un arsenal

Si Sinner es la máquina de precisión, Carlos Alcaraz es, para Ivanisevic, el artista total. El croata destaca la versatilidad del murciano como su mayor activo. «Alcaraz juega, sube y baja… es genial que sean diferentes. Sus partidos son increíbles», recordó haciendo alusión a aquella épica final de París que paralizó al mundo por más de cinco horas.

Sin embargo, Goran no ignora el peso de la corona. Al ser consultado sobre los momentos de frustración de Carlitos, donde el joven ha admitido querer «irse a casa» en mitad de un partido, el técnico mostró una empatía cruda: «Le entiendo, es mucha presión. Siempre hay alguien intentando arrebatarte el primer puesto». Ivanisevic reflexiona sobre su propia carrera y admite que, con la experiencia de hoy, trabajaría en sí mismo para evitar esos colapsos que, ante rivales como Sinner o «Nole», son letales.

Publicidad

Djokovic y el mito del 25º Grand Slam

A pesar del empuje de la juventud, Ivanisevic se ríe de quienes intentan jubilar a Novak Djokovic. Conociendo la psique del serbio como pocos, Goran es tajante: en el vocabulario de Novak no existe el «no puedo». «Él siempre estará arriba. Solo hay que mirar cuántos torneos jugó el año pasado y sigue siendo el tercero del mundo».

Para el croata, la motivación de Djokovic no es una incógnita, es un fuego sagrado: ama competir y ganar. «Escucho a supuestos expertos descartarlo… no sé si realmente entienden de tenis», disparó. Según su análisis, en los escenarios de Grand Slam, solo Novak tiene las herramientas tácticas y mentales para frenar el binomio Alcaraz-Sinner.

El proyecto Fils y la «rajada» de Tsitsipas

Hoy, el enfoque de Goran está en Arthur Fils, un diamante en bruto al que visualiza en el Top 5 muy pronto. «Es uno de los jóvenes con mayor talento… posee una calidad extraordinaria», confesó entusiasmado por trabajar con la savia nueva del circuito.

Pero Goran también tuvo palabras para el pasado reciente, específicamente sobre su fallida colaboración con Stefanos Tsitsipas. El croata reveló que supo que no funcionaría apenas al segundo día: «Cuando vino a Zagreb a probar raquetas, entendí que no funcionaría. En el tenis actual no puedes competir sin estar preparado mentalmente». La paliza que Fils le propinó al griego en Miami parece darle la razón técnica a un Ivanisevic que prefiere los hechos a las palabras.

Al final, las confesiones de Goran Ivanisevic funcionan como una cruda advertencia para navegantes en un circuito que ya no perdona la irregularidad. El tenis actual se ha transformado en un ecosistema implacable, un océano de aguas profundas donde Jannik Sinner muerde con la frialdad de un escualo, Carlos Alcaraz reinventa el juego con una versatilidad que raya en lo insolente y Novak Djokovic aguarda, agazapado, esperando que el cansancio mental de los jóvenes le abra una última rendija hacia la historia.

No es solo una cuestión de técnica; es una guerra de componentes. Si la «clase media» del ranking quiere volver a asomar la cabeza, no le bastará con talento. Como bien apunta el genio de Split, hoy se necesita un chasis reforzado, neumáticos de alta resistencia y un motor que no tosa bajo la presión de un quinto set. En este nuevo orden mundial, la brecha no la marca el ranking, sino la capacidad de devorar o ser devorado. Y en ese océano de depredadores, el que no tiene la mecánica mental a punto, simplemente se convierte en el alimento de los elegidos. El mensaje de Goran es claro: el futuro ya no se espera, se conquista a dentelladas.

Te invitamos a leer: La era de los intocables: ¿Por qué el tenis de hoy añora la clase media del Big Four?

Leonardo Gil

Leonardo Gil

Periodista deportivo multimedia (UCAB) con más de 15 años de trayectoria en Meridiano TV e IVC. Especialista en análisis técnico del circuito ATP/WTA y director de Cancha Central.

Publicidad

Deja un comentario