La gloria eterna tiene un precio, y en el caso de Jannik Sinner, también tiene una cifra con muchos ceros. Tras someter a Jiri Lehecka en una exhibición de control y frialdad, el número 2 del mundo no solo cargó en sus maletas el trofeo de cristal de Florida; también se aseguró el botín más codiciado de la gira estadounidense.
Un cheque a la altura de la historia
Dominar el Miami Open y sellar el Sunshine Double perfecto tiene su recompensa dorada. Por su triunfo dominical, el pupilo de Simone Vagnozzi y Darren Cahill se embolsó la asombrosa suma de $1,151,380. Es una cifra que iguala la equidad de premios en los grandes escenarios, siendo exactamente la misma cantidad que recaudó la reina de la WTA, Aryna Sabalenka, tras su consagración ante Coco Gauff.
Para Sinner, este millón de dólares es el combustible financiero de una temporada 2026 que ha enderezado de forma meteórica tras aquel traspié en Melbourne. El «Efecto Sinner» en las cuentas bancarias es el reflejo de un tenis que hoy no conoce fisuras.
El reparto del botín: De Lehecka a los semifinalistas
El camino hacia la riqueza en el Hard Rock Stadium dejó rastros para todos los protagonistas. Jiri Lehecka, la revelación checa que no pudo descifrar el enigma italiano, se marchó del «Estado del Sol» con un consuelo nada despreciable: $612,340 por su condición de finalista.
Por su parte, los guerreros que cayeron en la antesala de la gloria, Alexander Zverev y el joven Arthur Fils, añadieron $340,190 a sus registros personales. Incluso aquellos que se despidieron en la ronda de los ocho mejores se llevaron un «pellizco» de $193,645, demostrando que el Masters 1000 de Miami sigue siendo uno de los pulmones económicos más fuertes del circuito.
Mirando hacia la arcilla con los bolsillos llenos
Con el dinero en el banco y la confianza en las nubes, Sinner pone rumbo a Europa. La gira sobre polvo de ladrillo será el próximo desafío táctico y mental para el nacido en San Cándido. Allí, entre Roma y Roland Garros, el italiano pondrá en juego 1.950 puntos, pero lo hará con la tranquilidad de quien ya es el dueño absoluto de la primera mitad del calendario.
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