En el Olimpo del tenis, hay objetos que dejan de ser simples instrumentos para convertirse en reliquias. No se trata solo de grafito y cuerdas; se trata de trozos de historia que conservan el sudor, la gloria y el eco de batallas épicas. Novak Djokovic, el hombre de los 24 Grand Slams, acaba de demostrar que su legado no solo domina las vitrinas, sino también el exclusivo y millonario mundo del coleccionismo deportivo.
La raqueta con la que «Nole» conquistó el Open de Australia 2012 en aquella final agónica frente a Rafa Nadal ha sido subastada por la astronómica cifra de 540.000 dólares. Un precio que no solo rompe el mercado, sino que «pulveriza» el récord anterior que ostentaba una raqueta de Carlos Alcaraz, vendida por poco más de 173.000 dólares. En el tablero del valor histórico, la veteranía y el peso de la leyenda siguen mandando.
Casi seis horas de gloria grabadas en grafito
Para entender por qué un coleccionista pagaría medio millón de dólares por una raqueta, hay que viajar a aquel 29 de enero de 2012. En la Rod Laver Arena de Melbourne, el mundo fue testigo del partido más largo en la historia de las finales de Grand Slam. Tras 5 horas y 53 minutos de un intercambio brutal de golpes que llevó a ambos gladiadores al límite de sus fuerzas, Djokovic emergió como campeón con un marcador que ya es leyenda: 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 y 7-5.
Esa raqueta, propiedad de SCP Auctions, es el testimonio físico de una de las mayores exhibiciones de resiliencia jamás vistas. Fue el arma que permitió al serbio quebrar la resistencia de un Nadal indomable en una noche donde el tenis rozó la perfección humana. Quien la posee hoy, no tiene un objeto deportivo; tiene el epicentro de la mayor rivalidad de la Era Abierta.
El club de los elegidos: De Jordan a Maradona
Aunque la cifra de la raqueta de Djokovic es mareante para el mundo del tenis, el mercado de las subastas deportivas tiene cimas aún más altas. En la jerarquía de los «tesoros» del deporte, el serbio ha dado un paso de gigante, pero todavía mira desde lejos los récords absolutos.
La mítica camiseta de Babe Ruth (20,7 millones de euros) o la «Last Dance» de Michael Jordan (10,1 millones) siguen liderando un podio donde la camiseta de Diego Maradona del Mundial 86 también reclama su lugar. Sin embargo, en el universo de la raqueta, Djokovic ha establecido un estándar que será muy difícil de superar. Es la confirmación de que el «Big Three» no solo jugaba torneos; estaban construyendo un patrimonio cultural que hoy vale millones.
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